Iniciamos este proyecto en una ciudad nublada, donde el sol apenas se asomaba. Sumidos en el hastío de una realidad acotada, sin grandes incentivos, entre el aburrimiento, el empeño y el desafío. Desde un amateurismo insolente hemos ido dando pasos hacia un amateurismo connatural, intrínseco, ilusionado.

En lo personal, caminé de la mano de Marker desde temprano. Referente ineludible desde entonces, siempre se cruza en el camino, se le visita a menudo, se le tiene presente, se le siente cercano.

Quizás Sans Soleil supuso un punto de inflexión en mi vida, quizás. Un elemento clave en un camino descentrado. Un revulsivo gratificante al que volver una y mil veces…

En un momento dado, decidimos llamar así a esta revista, a este proyecto. No recuerdo el momento preciso, ni el porqué inicial-pionero. Marker nos nominó, nos marcó a fuego.

Sin su sol germinamos, seguiremos creciendo.

Gracias.